campanas en mis oidos
Mil perdones por el retraso… mi rutina es cada vez más exigente y no me deja espacios para escrbiros. La frase ” Hace mucho tiempo que no estaba tan cansado…” se repite en mi cama todas las noches. En fín, pero detrás quedan Berlín y Londres y un monton de proyectos en mente…
El día 21 de Abril tenía que haber cogido el vuelo de vuelta a Madrid, desde Berlín, hacía escala en Zurich y con tenía la esperanza de hacer una visita a una amiga allí, pero todos mis planes se vieron truncados por que me quede dormido y perdí el avión. No creais que era el típico avión a las 6 de la mañana… no, no… Era un avión a la 1:30 de la tarde!! Pero este pequeño error coyuntural fue en el fondo un regalo que me hice a mi mismo sin saberlo. Aquél día el sol lucía como nunca, cogí una bicicleta y empece a desenmarañar las calles Berlinesas… que placer… que luz… que vida… y derrepente ese sonido… De donde venía?? Eran campanas… violines repitiendo insistentemente las mismas notas… eran violonchelos llevando la melodía. El día 21 de abril conocí a Arvo Pärt.

Arvo Pärt es un compositor estonio que nacido en 1935 al que se le suele identificar con la Escuela Minimalista (Steve Reich o Phillip Glass que los que ya hemos hablado en este blog), pero que con el tiempo creo su rama independiente llamada “minimalismo santo” o “minimalismo sagrado”. Arvo se crio y formó en Tallín, que se vió bajo el dominio Soviético durante más de 50 años, salvo 3 años durante la Segunda Guerra Mundial, lo cual afecto claramente a la influencias del pequeño Arvo, Shostakovich, Prokofiev y Bartók configurarian el cariz de su primer periodo compositivo basado en el neoclasicismo más severo.
Pero con el tiempo y las guerras Arvo entro en una crisis espiritual-músical que le llevaría la segunda parte de su desarrollo compositivo. Sus notas dejaron de tener alma para Arvo y paso más de 10 años sin escribir una sola. Encontró cobijo en los inicios de la música: la música antigua, el canto llano, el canto gregoriano, la polifonia del renacimiento… buscando la pureza del sonido, buscando la verdadera esencia de la música. Estas inclinaciones marcadamente occidentales no sentaron muy bien al “establishment” soviético produciendose muchos roces con colegas e instituciones.
La música que empezo a emanar de la mente de Arvo tras este periodo de 10 años fue diametralmente opuesta a todo lo compuesto hasta el momento… él lo denomino “tintinnabuli“, que significa que imita el sonido de las campanas. Se caracteriza por sus armonías simples, a menudo unas únicas notas sin adorno o tríadas, que forman la base de la armonía occidental. Son reminiscencias del sonido de las campanas, de ahí su nombre. Los trabajos de tintinnabuli son simples rítmicamente y no poseen un “tempo” cambiante. La influencia en ellos de la música antigua es clara.
Arvo Pärk aun sigue componiendo y vive en Berlín.
Os he subido tres cortes de su sinfonía n.3, conocida por el sobrenombre de Tabula Rasa que es para muchos (y para mí) la mejor obra del compositor estonio. Si le poneis atención vais a disfrutar mucho… Es una obra de transición entre los dos periodos que os he comentado y es magnífica desde el primer compás
music
May 30th, 2008 | Quote
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May 15th, 2008 | Quote
Hola guapo! Que guaii lo de las bicicletas por Berlin !! Puedes parar d viajar??? jejeje, y que raro q te durmieses…jejej. Que bonita la música que hacen los violonchelos, me ha encantado. Te echo mucho de menos.
Un beso